Muchas veces nos encontramos en la consulta con mujeres, y por qué no, también hombres (aunque debo confesar que acuden más mujeres), que padecen ciertos síntomas en los que se refleja un componente común: Adicción.

 

Todo tipo de adicción trae consigo un apego.

634ghd amor Susana Wise

 

Cuando estar enamorado significa sufrir, se está creando dependencia. Cuando todo gira en torno a ese ser, de igual forma se crea dependencia, apego, se ama demasiado. Así va transcurriendo la vida en común, disculpando su mal humor, su indiferencia, sus desaires, sus mentiras, sus maltratos (físicos, verbales, psicológicos o sexuales). Pero a todo esto siempre se le encuentra justificación…”es que su niñez fue tan infeliz….pero el me quiere”.

Es tal el condicionamiento que se va creando dentro del repertorio de una persona, que cualquier relación adecuada, tranquila, equilibrada, sin problemas, es aburrida.

Para poder salir de esa encrucijada en la que tantas personas se ven envueltas se debe dar un proceso en el que se descubra cuál fue la causa que produzca esa conducta que se ha generalizado y trabajar en la consecución de lograr recuperarse, liberarse y curarse. Esto no es un proceso simple, debe haber una persona plenamente conciente de su situación con una gran fuerza de voluntad, y que pueda mantenerse en control, pues habrán momentos en que después que se toma la decisión de renunciar a esa relación dañina, a esas relaciones paralelas, se experimenta un síndrome de abstinencia, con soledad, sentimientos de abandono, de duda, de culpa, con un vacío, por lo que muchos vuelven y caen en la misma situación una y otra vez.

Todo este proceso debe ir acompañado de la supervisión, orientación y guía de un profesional de la conducta, capaz de lograr un cambio significativo, en el que se comprometan los procesos cognoscitivos y socio-afectivos para que puedan calar de la manera más profunda y perdurable posible, ya que dentro de todo este apego, por lo general las causas se pueden encontrar en las experiencias que de niño se tuvo. La mayoría de nosotros crecemos y continuamos en los papeles que adoptamos en nuestra familia de origen. Por eso es más común en las mujeres. Para muchas de las que aman demasiado, esos papeles que tenían que desempeñar en sus familias implicaban negar sus propias necesidades, e intentar satisfacer las de otros miembros de la familia.

Tal vez las circunstancias las obligaron a crecer demasiado rápido, a asumir responsabilidades de adultas prematuramente, por diferentes razones. Pero sea cual fuese, las consecuencias se traducen a “disfuncionabilidad general.”