Aunque algunos hombres desean que las cosas vayan rápido, a la mayoría les gusta tomar con calma las nuevas relaciones. No están pensando en una relación seria cuando conocen a una mujer. Eso puede venir con el tiempo. Les interesa más el encuentro, una relación a corto plazo o una salida de una noche.

afgt74 huye Susana Wise

Para muchos hombres, la situación ideal es aquella en la que se empieza a salir informalmente con una mujer, disfrutar de su compañía, luego que va entrando en confianza ya quieren pasar más tiempo con ella y finalmente se va desarrollando una relación, con toda la naturalidad ¡sin presiones!

Muchos hombres se asustan cuando ven que la mujer quiere precipitar las cosas o tiene con ellos muchas expectativas. Es importante que haya un equilibrio entre ser muy lanzada y ser muy pasiva. Hay mujeres que por impresionar o tratar de vender una imagen, ante cualquier pregunta sencilla, se vuelven un “tollo” tratando de dar la mejor de las impresiones; complicar cualquier situación sirve para alejar lo que queremos atraer. Tratar de parecer una persona diferente puede funcionar un rato, pero no para siempre. No debe perderse la autenticidad ni la espontaneidad, elementos que pueden ser fuentes de atracción.

Las mujeres desesperadas no dan una buena imagen a los hombres, los asusta, y simplemente huyen. Los hombres tienden a rechazar el hecho de que tengan que responsabilizarse por una mujer y olfatean cuando una mujer tiene una gran carga emocional. Hasta ser el único motivo de alegría para la mujer es suficiente para hacer huir a un hombre. Claro, esto así, a menos que ese hombre también tenga sus propias necesidades emocionales no resueltas, pues en estos casos lo que atrae es la dificultad psicológica de cada uno. Por eso vemos, que hay personas que sólo atraen y se sienten atraídos por personas con grandes conflictos internos y situaciones no resueltas.

Hay mujeres que son incapaces (cuando se enamoran) de disfrutar independientemente de su pareja. Dejan a un lado los amigos, sus aficiones, sus actividades y entregan su poder total y absolutamente a ese hombre. En esas circunstancias no hay posibilidad de ser valoradas, amadas y respetadas. Se convierten para el hombre en una enredadera que empieza a aprisionarle por los pies y va subiendo lentamente hasta el cuello. Y enredado a esas alturas cualquier hombre corre.

Los hombres tienen sus propios problemas y no necesitan más. Si este no tiene una psicopatología busca una compañera descomplicada que le dé la libertad para tener sus propios amigos, trabajos y actividades. Al  hombre le encanta una persona que mejore su vida no que la complique. No necesitan una mujer dependiente sino alguien que se responsabilice por su propia vida.

Las relaciones y el matrimonio son la unión de dos personas, no la eliminación de una de ellas.