Mucho se ha escrito sobre el amor, las relaciones, las rupturas, la familia y todo lo que conforma esta importante área de nuestras vidas. Y así continuaremos, escribiendo, indagando, buscando fórmulas que nos conduzcan a una vida más satisfactoria y feliz.

Cómo me preparo para encontrar pareja

Si bien es cierto que la mayoría de los seres humanos andamos dando tumbos en busca de lo perdido, no menos cierto es que nos olvidamos de que lo primero en lo que nos tenemos que centrar es en hacer una radiografía de nosotros mismos y una limpieza de todo aquello que pudiera convertirse en obstáculo para lograr lo anhelado.

En este sentido es bueno repasar un enunciado importante de la Ley de la Atracción, el cual dice que “atraemos a personas, acontecimientos y circunstancias que concuerdan con nuestro estado interior”; es decir, atraemos las experiencias que son consistentes con nuestras creencias.

Hace un tiempo recibí un e mail de una joven quien decía sentirse frustrada y enojada con su destino por lo mal que le había ido en sus relaciones amorosas. Dos semanas más tarde recibí un segundo e mail de la misma joven, en donde explicaba que se había vuelto a enamorar de quien parecía ser un hombre maravilloso, pero que temía no fuera a ser una relación duradera.

Hace unos días, la misma joven vuelve a escribirme un tercer e mail en donde narraba la montaña rusa en donde se encontraba y preguntando qué era lo que estaba mal en ella.

Así vamos por la vida, saltando de rama en rama, sin una visión clara de lo que somos, lo que queremos, lo que merecemos y por lo que trabajamos. De esa manera siempre aparecerán experiencias que nos conducen al dolor, al sufrimiento, a la frustración, a la decepción.

Es tiempo de que aprendamos a dar el sentido merecido a nuestras emociones, sentimientos, pensamientos, palabras y experiencias. Basta ya de seguir conduciéndonos por los laberintos de la ingenuidad, la inmadurez, la irresponsabilidad, el victimismo, con rabietas y revanchas, buscando a quien culpar.

Cuando nos decidimos por una carrera, la misma no llega a nosotros solo por el hecho de desearlo, esto se convierte en todo un proceso… inversión, estudios, esfuerzos, dedicación, etc., entonces vamos aprendiendo, tratando de ser cada vez mejores; de esa misma manera propongo asumir el área de nuestras relaciones, con la misma entrega, la misma seriedad y respeto, y con el compromiso con el que nos entregamos a lo que realmente nos importa.

Después de unas cuantas o muchas relaciones malas, resulta fácil cerrarse, rendirse y dejar de creer que alguna relación funcionará. Así vemos como comienza una lucha entre el corazón y el cerebro; el corazón ansía enamorarse, pero el cerebro insiste en que eso no es posible, que vamos a salir más heridos; en ese debate con nosotros mismos dejamos pasar la oportunidad de construir mejores relaciones.

Cuando lo que creemos se contradice con lo que deseamos, sufrimos un conflicto interno que no sólo nos paraliza, sino que nos impide reconocer las posibilidades que se abren a nuestro alrededor.

Mi recomendación se basa, mas no se limita, al trabajo con las creencias, con el niño interior, las visualizaciones y rituales que nos ayuden a romper esos cordones que nos mantienen unidos a experiencias y relaciones anteriores y finalizando con un mapa del tesoro construido con todas las especificaciones, como un pedido al universo con claros detalles y características.