Al hacer esta pregunta, muchos responderán con un ¿a qué te refieres?, otros dirán desde el corazón, y los demás, más racionales contestarán con un “desde el cerebro”.
La verdad es que hay tres lugares internos desde donde elegimos pareja, y tiene que ver con las experiencias de la niñez, con experiencias con nuestros padres, o con uno de ellos, con nuestros hermanos y con la naturaleza.


1. El vínculo con uno o ambos progenitores, esos afectos reales que nos hacen sentir muy cerca de quienes son todo para nosotros en esos primeros años. En este caso, y llevándolo a las relaciones, se tiende a establecer un vínculo fuerte con el otro, exclusivo, algo posesivo; el otro se convierte en todo para uno.

2. Un vínculo fuerte con los hermanos, u otros pares, quizás porque fueron varios, o muchos, porque el sentirte acompañado tuvo mucho que ver con ese compartir, ya sea porque los padres estaban ausentes o muy ocupados en otras cosas, y el vínculo real se dio con los hermanos u otros iguales. En este caso, ya de adulto, y en una relación de pareja, la vida con los amigos, con terceros, estará en primer lugar. Son parejas que siempre se reúnen con otras parejas para hacer todo juntos. En este caso uno de los dos podría no estar de acuerdo con esta dinámica y añorar o demandar más cercanía, más intimidad.

3. Un vínculo fuerte con la naturaleza, lo sublime. En este caso, no hablamos de personas, hablamos de un niño que vivió en soledad, que sustituyó los vínculos con seres humanos, por vínculos no humanos. Esto pudo haberse dado porque los padres no estaban o porque afuera, en el mundo, hubo tanto caos que de niño o incluso ya joven, tuvo que refugiarse en afectos imaginarios, donde sí sentía la seguridad de no ser agredido, de no ser molestado. En este caso, ya de adulto, encontrará cierta dificultad para vincularse estrechamente con el otro o para estar en relaciones de pares, porque desarrolló su seguridad y confianza en base a ideales, proyectos, tareas, soledad, silencio.

Sería importante preguntarse desde cuál de estos lugares eliges a tu pareja, si desde el vínculo estrecho con el otro, desde un vínculo amigable, de compañeros, o desde un vínculo más bien con proyectos sublimados, que sustituyen o complementan el vínculo con otros.

Quizás una buena relación entre los tres lugares, desarrollar el arte de moverse entre uno y el otro sería el mejor estado, tanto para ti como para ese otro significativo con quien podrías, incluso, formar un nuevo sistema familiar.