Hay caminos variados, caminos infinitos que nos conducen hacia diferentes lugares, caminos que nos llevan a la consecución de metas. Sin embargo, existen otros que pareciendo encantadores nos llevan a destinos poco confiables. En fin, pero no es sobre estos caminos de los que quiero hablarles.

76r2s angustia Susana Wise

 

En esta oportunidad voy a referirme a los caminos de nuestras calles. Pero, por Dios, quien responde sobre esos desastrosos hoyos que se encuentran en cada calle que transitamos. Estamos desprotegidos, pagamos por un servicio que no se nos ofrece. Pagamos y pagamos y seguimos cada vez peores.

Pobre de nosotros los que tenemos que ir con un guía en la mano, desechando hoyos, perdidos en el espacio, haciendo malabares para poder llegar con vida a nuestro destino. Y ay de aquel que ose transitar por algún camino desconocido, por una calle de cualquier urbanización o de una avenida principal sin percatarse de la tronera con la que se va a encontrar. Son muchas las gomas y aros dañados, radiadores pichados, correas rotas, y tantas otras cosas desconocidas para mí (no así para mi padre) que atentan contra los bolsillos de cualquier ciudadano de esta bendita isla.

Es increíble, pero ante ciertos hoyos que no tienen dolientes, encontramos muchas veces que los mismos moradores del lugar los llenan de cajas, palos y demás, como señal de aviso, recordándonos, con esa forma tan peculiar que tenemos los dominicanos, que debemos  defendernos como “Dios quiera” pues no tenemos quien lo haga por nosotros.

Cuántos avances en tecnologías, telecomunicaciones, moda, plazas, y demás, sin embargo, cuan involucionados nos vemos y cuanta frustración se siente cuando enfrentamos realidades como estas y tantas otras que no voy a mencionar. Y yo me pregunto… ¿Puede, de esta manera un pueblo salir hacia delante? ¿Puede un país pensar en avance cuando no podemos tener cubiertas necesidades básicas? ¿Podemos pensar en progreso de esa manera? ¡No, ombe no. Así no fue que hablamos!