Muchas veces escuchamos las personas en busca del anhelado crecimiento para salir adelante y superar barreras. Yo soy una de ellas.

crecimiento - susana wise

Durante toda mi vida he sido una buscadora, una devoradora de todo lo que me lleve a encontrar respuestas, de todo aquello que me guíe hacia esa deseada luz que me indique el camino hacia la realización de mis sueños.

Pensando, analizando, indagando, puedo decirte que se me hace fácil enumerar mis logros, trabajar muchísimo, ocuparme, y eso he hecho toda la vida. Pero con el tiempo me di cuenta que todas mis respuestas, todas mis listas están basadas en actividades, en ocuparme, en llenarme de cosas por hacer, hasta que un día tuve me encontré con que no tenía un plan para seguir creciendo como persona.

Fue en ese momento cuando comencé a replantearme tantas cosas. Así que me decidí a elaborar un plan para crecer como persona, no solo desearlo, no solo trabajar duro, sino para agregar valor a una buena vida, y en eso estoy.

Hasta ese momento lo que había hecho era camuflajear esa necesidad, llenándome de trabajo, ocupando mi mente, mi tiempo y quizás hasta mis bolsillos, pero sin un plan para ir mejorando cada vez más, en todas las áreas de mi vida.

¿Y tú? ¿Tienes un plan para tu crecimiento personal? ¿Te has hecho esta pregunta alguna vez? ¿Tienes respuesta?

Las personas, por lo regular, están ansiosas por mejorar sus vidas, tener buenas parejas, buenos hijos, mejores ingresos, mejores casas, mejores carros, mejores cosas en general, sin embargo no quieren pagar el precio, no quieren invertir en ellos mismos, en su interior, y siguen necesitando de la anestesia que los mantendrá en el mundo de la insatisfacción, pero sin esfuerzo.

Si tienes metas y sueños por cumplir, tienes que crecer para lograrlas, mientras tanto existe una brecha entre quien eres y en quien te quieres convertir… de ti depende cerrarla o multiplicarla.

No caigas en la brecha de la suposición: “Es de suponer que creceré”; ni en la del conocimiento: “No sé cómo crecer”; ni en la del momento: “El momento llegará”; ni en la del error: “Y si cometo un error”; ni en la de la inspiración: “No, no me inspira”; ni en la de la comparación: “Es que hay tantos mejores que yo”; ni en la de la expectativa: “Esto es demasiado difícil”; simplemente HAZLO, porque la motivación no la venden en botica, ni la regalan en la esquina, simplemente se logra cerrando esas brechas y haciendo.