En la entrega anterior, describíamos a un misógino como un hombre que odia a las mujeres, pero no es el típico misógino que viola, mata, agrede físicamente a la mujer, no, en este caso es el misógino que maltrata psicológicamente a la mujer con quien convive, de manera paulatina.

Algunos misóginos siempre necesitan rescate financiero, pero también hay otros que son estables, tanto en lo profesional como en lo financiero.

Mientras más éxito tenga el misógino, más probable es que insista en que la mujer de su vida dependa totalmente de él.

Algunas de las expresiones de parte de mujeres que están en relaciones con un misógino:

  • Sí, ya estuvo casado dos veces, pero es que antes nadie lo entendió como yo lo entiendo.
  • Ya sé que ha sufrido varios fracasos en su negocio, pero es que tuvo una cantidad de socios deshonestos que lo engañaron.
  • El dice cosas terribles de su ex mujer, pero yo no puedo criticarlo porque ella era increíblemente voraz y egoísta.
  • Ya sé que bebe demasiado, pero es que en este momento está trabajando en un caso muy importante, y sé que cuando eso termine, lo dejará.
  • Verdaderamente me asustó al gritarme de esa manera, pero es que en este momento está sometido a mucha presión.
  • Claro que se enojó muchísimo cuando yo no coincidí con su opinión, pero a nadie le gusta que los demás estén en desacuerdo con él.
  • En realidad no puedo culparlo porque pierda los estribos, cuando ha tenido una niñez tan desdichada.

En una relación con un misógino hacen falta dos elementos importantes que debe poseer toda relación saludable: No hay negociación ni hay compromiso. El juego se desarrolla, en cambio, en un campo de batalla donde él tiene que ganar y ella debe perder.

El misógino necesita controlar la forma en que piensa, siente y se conduce su mujer, decidir por ella, con quién y con qué se compromete.

Los comportamientos que exhibe el misógino para mantener el control de su pareja se origina en su profundo miedo al abandono. Sufren estos hombres de una angustia, un desasosiego, destruyendo toda la confianza que pueda tener la mujer.

Por eso es tan importante la familia, estudiar de donde venimos, qué patrones configuraron quienes somos y desde donde elegimos pareja. A mucha gente le aterra echar un vistazo a su niñez, a su familia, y que prefieren enterrar ese pasado, pero el descubrimiento de todo eso puede darnos respuestas a tantas cosas, no para justificar ni quedarnos en el hoyo, sino para encontrar nuevas opciones, nuevas posibilidades. Cuanto mejor entendamos qué fue lo que nos configuró como individuos, con más herramientas vamos a contar para liberarnos de todo eso que nos mantiene atados a las malas elecciones.