Este generalmente es progresivo, aunque a veces nos sorprende repentinamente. Y es en ese momento donde comienza a caerse esa venda de los ojos, aquella construida en base a fantasías y proyecciones del ideal que nos habíamos formado en aquella etapa del enamoramiento.

CUANDO EL DESENCANTO LLAMA TU PUERTA

Aquí el ceder o complacer se hace mucho menos fácil, y en cada uno va surgiendo, poco a poco, la persona que siempre estuvo allí, detrás de la proyección en el espejo del enamoramiento.

Hay ciertos mecanismos psicológicos que utilizamos, mientras comenzamos a ver al otro sin el “maquillaje” de nuestras idealizaciones y proyecciones “positivas”, mientras perdemos la capacidad de ver las acciones, expresiones y rasgos positivos del otro.

Dentro de estos mecanismos tenemos:

  • La percepción selectiva. Desde el desencanto comenzamos a seleccionar lo negativo que vemos y lo magnificamos. Hacemos un procesamiento de cada situación o evento, donde sólo nos enfocamos en seleccionar aquello que nos disgusta o nos permite justificar nuestras quejas o desencanto.
  • Inferencia arbitraria. En esta etapa hacemos juicios desfavorables de cualquier situación, aun sin tener ningún fundamento o evidencia en qué sustentarlo, dejándonos llevar de las “suposiciones”.
  • Culpabilización. Si antes, en el enamoramiento, le atribuíamos todo lo positivo al otro, ahora lo responsabilizamos por todo lo negativo. Antes justificábamos todo, ahora responsabilizamos al otro por esto, por aquello y por lo de más allá.
  • Polarización. Las diferencias se convierten en deficiencias. Aquí lo que importa es ganarle al otro. Es una guerra en donde ambos pierden, instalándose el resentimiento y la rabia, ocultando los sentimientos positivos y negándose las gratificaciones mutuas.

El desencanto se instala y se hace acompañar por elementos altamente destructores como la falta de comunicación en todas sus vertientes, siendo una de las mayores causas del desencanto femenino la poca demostración del afecto por parte de los hombres, aun cuando lo demuestren con sus actos.

En general los hombres responden más a estimulación visual y táctil, y las mujeres a estímulos auditivos.

A la hora de tomar la decisión de construir una relación de pareja, es importante entender que un matrimonio es algo muy serio, el cual pasa por diferentes etapas, llevándonos por caminos insospechados, en donde cargaremos con lo que cada uno trae de su familia de origen y de pasadas experiencias, además de los cambios biológicos naturales.

La pareja que logra pasar la etapa del desencanto (la cual puede presentarse en más de una ocasión), pueden tener la oportunidad de disfrutar, a raíz de largos años de experiencias compartidas, al amor maduro, aquel en el que le echamos agua al vino, el perdón se hace presente, así como la tolerancia, la compasión, la empatía, el amor, la admiración siempre ocupan los primeros asientos en nuestro diario vivir.

Encendamos la hoguera, procurando no quedar chamuscados en la misma. ¡Que viva el amor!