No creo que la infidelidad tenga, necesariamente, que llevar a un divorcio o separación definitiva. Aunque siempre he creído que más vale un divorcio bien llevado que un matrimonio atormentado, conviene que la opción que se tome, por difícil que sea, conduzca a restablecer la capacidad de intimidad y que sea una opción ponderada, acorde con las características y metas de cada uno.

infidelidad - susana wise

Lo más perturbador en estas circunstancias, es el manejo del secreto y las mentiras que envuelve, por los riesgos de ser descubierto.

Algunas alternativas que pudieran ayudar a solucionar la situación antes de tomar la decisión se basan en una evaluación de las condiciones de cada uno de los miembros de la pareja y de la relación en sí.

Paradójicamente, tener una relación extramarital puede ser una medida que se toma de manera inconsciente para evitar una ruptura, pero desafortunadamente es una salida falsa.

Un aspecto significativo en la conducta del infiel es que a veces deja huellas de modo muy ilógico, y una posible explicación de esta conducta es que a un nivel psicológico, no reconocido por el infiel, este desliz es una manera, inmadura por demás, de llamar la atención del otro por cuestiones de no sentirse atendido, amado, tomado en cuenta.

En resumen, podríamos decir que el efecto de la infidelidad depende de:

  • Cómo la viva la pareja.
  • Qué tan dispuesta está para resolver conjuntamente el problema.
  • El tipo de infidelidad que se trata.

Después de una aventura, el divorcio no es inevitable, siempre y cuando se trabaje el tema y se busque descubrir y corregir los factores que la propiciaron.

En ocasiones no se logra elaborar el hecho en forma tal que la infidelidad quede en el pasado y, en cambio, se convierte en motivo de manipulación, discusiones y peleas que no hacen más que crearle un “altar” al tercero dentro de la relación.