El erotismo se define como el amor sensual, aquel que deleita los sentidos y los satisface, siendo la capacidad para sentir deseo, excitación, orgasmo y placer, abarcando las caricias, fantasías e imaginación que evocan internamente aquellos recuerdos o imagines que desencadenan la excitación sexual.

Personalidades que imposibilitan una relación sana

Dentro de los factores que inhiben el erotismo tenemos:

  • La cotidianidad. La falta de rendir honor al otro, olvidando utilizar la creatividad y la imaginación para darles riendas sueltas a todo lo que provoque un encuentro que incite al disfrute y a la complicidad.
  • La rutina. Es el arma más poderosa en contra de todo indicio de amor. La rutina es combatida cuando vemos al otro como alguien importante, valioso e importante en nuestras vidas.
  • Aceptar nuestro cuerpo y el de nuestra pareja. Nuestra cultura nos ha ido condicionando, lamentablemente, a amar los cuerpos perfectos, y en la actualidad vemos como hay un culto al cuerpo, como si se trata de un dios, y si bien es cierto que está muy bien y de hecho es un derecho que tenemos, de cuidar nuestro cuerpo, amarlo, condicionarlo, también es cierto que somos más que eso, y que cuando el amor trasciende, el cuerpo no pasa a ser lo más importante ni la base de ninguna relación.

Todos estos son factores que sabotean el amor, alejándonos del disfrute de una relación basada en la construcción de un “nosotros”, para recorrer un camino lleno de significado, en el que se encuentran dos almas unidas con un propósito trascendental.

Y ahora vemos como el Photoshop hace unas cirugías a esas fotos que definitivamente son diosas y dioses perfectos y hay gente que publica fotos ya arregladas, y claro, nuestra mente cree que por eso es que nos quieren, que ese tiene que ser el fin, un cuerpo perfecto y si no es así pues no nos sentimos bien, viene la culpa, el rechazo a nosotros mismos, falta de identidad, adoración e identificación con anti ídolos, y por supuesto, como en la realidad no es así, al encontrarnos con ella, frente al otro, nos saboteamos y no fluye el erotismo.