Haz tuya la oración “Señor, dame fuerzas para aceptar lo que no puedo cambiar, valor para cambiar las que sí puedo y Sabiduría para diferenciarlas”.

Decíamos en una entrega anterior que este tema está basado en los trabajos de ese gran psicólogo, filósofo e investigador quien ha revolucionado el tema de la inteligencia, demostrando la importancia de la Inteligencia Emocional.

inteligencia emocional laboral

Y es que el nuevo paradigma nos obliga a armonizar cabeza y corazón.
Para Goleman, la Inteligencia Emocional implica cinco capacidades básicas:

  1. Descubrir las emociones y sentimientos propios
  2. Reconocerlos
  3. Manejarlos
  4. Crear una motivación propia
  5. Gestionar las relaciones personales

Una persona que carece de control sobre sus emociones negativas podrá ser víctima de un arrebato emocional que le impida concentrarse, recordar, aprender y tomar decisiones con claridad.

El precio que puede llegar a pagar una empresa por la baja inteligencia emocional de su personal es tan elevado, que podría llevarla a la banca rota total.
El tiempo de los jefes competitivos y manipuladores, que confundían la empresa con una selva, ha pasado a la historia. La nueva sociedad requiere otro tipo de líder cuyo liderazgo no radique en su capacidad para controlar y someter a los otros, sino en su habilidad para persuadirlos y encauzar la colaboración de todos hacia unos propósitos comunes.

Las buenas relaciones con las demás personas, es un capital inestimable para el trabajador contemporáneo.

Los estragos que la ineptitud emocional causa en el mundo son más que evidentes.

Tradicionalmente hemos sobrevalorado la importancia de los aspectos puramente intelectuales, dejando a un lado la parte clave en el éxito de cualquier empresa.
Definitivamente tenemos que aceptar lo valioso que es relacionarse con personas que tienen otras formas de pensar y de actuar. Aprender a celebrar las diferencias!