En una cazuela llena de agua posa tranquilamente una rana, calentándose lentamente, ella se siente muy cómoda.

La metáfora de la rana

La temperatura sigue subiendo, el agua comienza a calentarse, pero ella continua en la cazuela, a pesar que se siente incómoda y fatigada.

Ahora el agua está verdaderamente caliente, a ella no le gusta, pero ya está sin fuerzas, así que mejor aguanta, tratando de adaptarse al cambio.

Así, la temperatura del agua sigue subiendo poco a poco, lentamente, hasta que llega un momento en que la rana muere hervida.

Eso nos pasa a nosotros, en todos los aspectos de nuestras vidas: Salud, relaciones, trabajo, sociedad.

Y así vamos perdiendo el norte, perdiendo nuestra capacidad de asombro, nos arropa la violencia, el crimen, el terror, y poco a poco vamos perdiendo la vida, aquella única vida que vale la pena vivir.