Todos los seres humanos pasamos por lo que llamamos etapas del desarrollo humano, y que independientemente de nuestros deseos, nos pertenecen por ser parte de nuestra naturaleza humana. Así hablamos de la etapa prenatal, la infancia, la niñez, la adolescencia, la juventud, la adultez y la vejez.

cerrando etapas - susana wise

Cada una de ellas tiene la particularidad de dejar huellas en nosotros, dada la repercusión que tiene el medio ambiente en nuestra emocionalidad y en la manera cómo enfrentaremos cada situación que se nos presente en lo sucesivo, las cuales se verán reflejadas en nuestra propia vida a través de los años.

Ya como adultos, metafóricamente, quiero hablar de la importancia que tiene el cerrar etapas en todas las áreas de nuestras vidas. Es importante entender cuándo se acaba una etapa, cuándo debemos cerrar una puerta, cuándo tenemos que decir adiós. Insistir en permanecer en algo que ya no es, aunque en un momento fue, nos cierra la oportunidad a lo nuevo, a la renovación, al avance… Hay que dejar ir esos momentos que fueron quizás de gloria, o de mucha tristeza, de una u otra manera, hay que dejarlos ir.

Hay relaciones ya expiradas, tanto a nivel de pareja como a nivel de amistad. Hay relaciones que nos dañan, que nos intoxican, que nos consumen, pero el miedo nos aniquila y no nos permite tomar decisiones que se hacen obligatorias para nuestro bienestar emocional.

Y como nos dice Paulo Coelho en uno de sus párrafos: “La vida está para adelante, nunca para atrás, porque si usted anda por la vida dejando “puertas abiertas”, por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción”.

Así es que los invito a hacer un inventario de esas puertas que todavía no se han cerrado, esas que al quedar entreabiertas nos mantienen enquistados en un manantial de duda, miedo y desesperanza.

Hay que aprender a despedirse, a decir adiós para poder emprender un nuevo vuelo, aquel que nos lleve a donde solo nuestros sueños pueden tener cabida.

Porque después de todo, se hace impostergable seguir la ruta que nos conduzca a la plenitud total.