Muchas personas no son capaces de decir qué les ha llevado a enamorarse y de qué manera eligen como pareja a alguien en particular. Es como que sentimos atracción hacia determinada persona sin tener explicación. Lo peor es que no sabemos por qué elegimos determinado tipo de personas, que no sabemos desde donde estamos eligiendo. En vez de preguntarnos el “por qué”, deberíamos preguntarnos “para qué”.

desde donde elijes pareja

Es común escuchar decir: Pero yo no lo sabía o, bueno, él o ella era muy diferente. Tú, en el plano consciente probablemente no lo sabías, ¿y qué parte corresponde al consciente? El 3 a 5%. El inconsciente, que es el responsable de nuestras decisiones sabe muy bien lo que necesitamos aprender, sabe muy bien quien se corresponde con nuestro nivel de evolución.

Lo más común es ver que luego de elegir la que parecería ser la persona adecuada, la persona con la que queremos pasar el resto de nuestras vidas, nos encontramos en un momento con que fue la persona equivocada. Y así vamos dando tumbos por el mundo, frustrándonos y acabando cada vez más decepcionadas.

Otra cosa muy común es que muchas personas tras romper una relación insatisfactoria, vuelven a enamorarse de una persona muy similar a su ex pareja repitiendo el mismo patrón, con los mismos problemas y conflictos. Y es que las personas tienden a relacionarse con sus parejas en la edad adulta de modos similares a como aprendieron a relacionarse con sus padres durante su infancia.

Si las relaciones con los padres fueron insatisfactorias y conflictivas, sigue existiendo la misma tendencia a repetir patrones en las relaciones. Y es que a través de esas primeras experiencias, de esos primeros mandatos vamos creando nuestro mapa amoroso, y van quedando asignaturas pendientes, temas no resueltos que la persona se ve inconscientemente empujada a revivir en sus relaciones de pareja como un modo de tratar de superarlo. Es como si buscáramos una segunda oportunidad para poder resolver todo eso que quedó a medias. Así elegimos pareja que nos aseguren que vamos a vivir situaciones similares a las vividas en nuestra infancia.

Es así como nos vemos expresando frases como: Pero esta no es la persona con la que me casé. O cuánto ha cambiado este hombre o esta mujer. Sin darse cuenta que en realidad no es que sean diferentes sino que una vez activados sus miedos, comenzaron a relacionarse desde los patrones inadecuados que aprendieron en la infancia.

Enfrentemos todos esos miedos, esas heridas, ese dolor, es la única forma de trascenderlo y dar paso a la vida, a esa que vale la pena vivir.