Anteriormente, dentro de la psicoterapia no teníamos más alternativas que las terapias tradicionales tales como el psicoanálisis o tratamientos químicos para tratar ciertas dolencias de índole mental o psíquico, sin embargo ya hoy contamos con métodos efectivos que si bien no sustituyen los tradicionales, resultan de gran ayuda para el tratamiento.

sfgjy risa Susana Wise

Algo importante sobre este tipo de terapias es que se orientan en el “aquí y ahora” y en el trabajo grupal. Así podemos hablar de terapias como la bioenergética, la aromaterapia, la haptonomía, masajes, musicoterapia, programación neurolinguística, hipnosis, sofrología, rebirthing, así como la risoterapia y otras tantas.

Con relación a la risoterapia podríamos decir que nos abre a poder sentir y vibrar de una manera saludable y nos libera de todas aquellas tensiones que nos intoxica el cuerpo y la mente.

Pero para esto debemos conducirnos y verla como parte de un proceso de crecimiento en el que vamos aprendiendo a manejar nuestro cuerpo, a jugar con él, a danzar, a través de ejercicios de respiración e incluso masajes. Esta risa debe salir de manera natural, del corazón, del vientre, espontánea. Así comienza la sanación.

Dentro de los beneficios que aporta encontramos que: rejuvenece, elimina el estrés, las ansiedades y depresiones. También influye directamente en los dolores, cura el insomnio. Es un gran antídoto de los problemas cardiovasculares.

Estudios realizados en EE.UU. indican que mientras nos reímos liberamos gran cantidad de endorfinas, responsables en gran parte de la sensación de bienestar.

Y este no es un método nuevo, hace más de 4000 años en el antiguo imperio chino, se utilizaba la risa con la finalidad de equilibrar la salud.

Con cada carcajada se pone en marcha cerca de 400 músculos, incluidos algunos del estómago que sólo se pueden ejercitar con la risa. Es también un masajeador interno natural, ya que relaja y hace votar tensiones y toxinas. Así como un lubricante para los ojos, pues a través de las lágrimas limpia ese órgano tan importante, además de despejar la nariz y el oído.

Cuando reímos entra el doble de aire en los pulmones, de ahí que la piel se oxigena más.

Desde que nacemos y hasta los seis años reímos unas 300 veces diarias; ya adultos, los más risueños alcanzan 100 risas al día y los menos alegres apenas llegan a 15.

Seamos niños, riamos hasta morirnos de la risa, pues esta sigue siendo un remedio infalible.