Una mujer y un hombre, sentados frente a unas rocas. Están muy juntos, en silencio, él le tiene pasado el brazo por la espalda, ella reclina la cabeza en su hombro; al ponerse el sol, se miran a los ojos, en un encuentro de especial intimidad, armonía y particular comunicación.

ira enojo - susana wise

Se levantan, tomados de la mano y se dirigen adonde tenían estacionado el carro. El, con un tono muy amable, le pide que le pase las llaves para poder abrirlo. Ella le responde que las llaves las tiene él. “Pero si tú venías manejando, cómo las voy a tener yo”, le aclara él en un tono quizás levemente menos amable. “Pero acuérdate” –le advierte ella- “que como a ti te preocupa tanto la seguridad, te pedí que cerraras tú el carro, para que después no me recriminaras…”. La amabilidad, ya ha desaparecido. “Me vas a decir” –exclama él- “que una vez más dejaste las llaves del carro dentro e intentas culparme a mí”. Todos podemos adivinar cómo esto sigue. Esa amena escena, en minutos, se puede transformar en una desagradable pelea que deja a ambos resentidos.

El sentir enojo o ira es normal, la respuesta que le damos a este sentimiento es lo que marca la gran diferencia.

Cómo reaccionas cada vez que te enojas? Tienes la capacidad de controlar dicho enojo o como una olla de presión, explotas?

Lamentablemente en incontadas ocasiones llegamos a las relaciones enojados con nuestro pasado, con nuestra niñez, con nuestros padres, con el maestro, con nuestro jefe, con parejas pasadas, con el gobierno, en fin, con todo y con todos, y lo descargamos con los más cercanos, en este caso, con nuestra pareja o nuestros hijos.

Pero regularmente no lo identificamos, no nos hacemos conscientes por lo que no lo aceptamos ni lo resolvemos adecuadamente.

Es importante hacerse algunas preguntas, ante el enojo:

¿Para qué me sirve este enojo que siento? ¿Cuáles son los pensamientos que me están provocando este enojo? ¿Cuáles son las consecuencias si no manejo este enojo? ¿Cómo me calmo para poder pensar claramente?

Es importante saber qué elementos disparan tu enojo, qué patrones repetitivos observas en tus sentimientos de enojo o reacciones, y cómo se asocian con tu pasado.

Te voy a dar varias recomendaciones, cuando llegue ese enojo:

  1. Respira profundamente, varias veces, con los ojos cerrados.
  2. Explora tu cuerpo y date cuenta en qué parte se encuentra este enojo (en el pecho, en el estómago, en la cabeza?).
  3. Ahora que lo tienes localizado, visualízalo como un humo negro.
  4. Respira profundo, mientras vas sacando ese humo negro con cada exhalación.
  5. Continua haciéndolo el tiempo necesario hasta sentirte más calmado/a.
  6. Cuando te sientas tranquilo/a, relajado/a, dispuesto/a a hablar con tu pareja, entonces abre tus ojos y siente cómo de nuevo tomas el control de tus pensamientos y acciones.

Si tus enojos son causa de mucho disgusto en tu relación, es importante que lleves un registro de los momentos en los cuales sueles enojarte. ¿Tendrá alguna relación con tus miedos más profundos? Muchas veces el miedo al abandono, el miedo al rechazo, el miedo a la soledad, nos provoca este tipo de reacciones.

Recuerda, nadie puede fabricar una emoción dentro de otra persona.

Tú eres el único que tiene el poder para crear una emoción dentro de ti, por lo que sólo tú tienes el poder de eliminarla.