¿A quién no le ha pasado? ¿Quién no ha padecido mal de amor? Creo que todos, de una u otra manera, ha tomado de la pócima preparada por cupido sin garantía ni derecho al pataleo. Pero merecido o no, también nosotros, en algún momento hemos sido los causantes de dicho mal.

corazon roto

Aquí te traigo una bolsita de primeros auxilios, a la que puedes echar mano en esos momentos de resaca emocional; porque créeme, yo he pasado por esto, y en verdad, hay pocas cosas en la vida que puedan causarnos un dolor más profundo y más paralizante que este.

Cada vez que hablas o piensas en ello, el dolor regresa, y es como si sintieras un nudo en el estómago, que llega a la garganta, saliendo a veces por los ojos o por la nariz, en forma de resfriado o alergias, o cualquier otro padecimiento como fórmula de escape, drenando tu energía; y es que no es para menos, simplemente te sientes física y emocional enferma.

Y reflexionando sobre este mal, me doy cuenta que la única manera de correr el riesgo es no abriendo el corazón al disfrute de un amor… pero eso no es sano tampoco, así es que me resisto a no arriesgarme y elijo correrme el chance de nuevo, porque lo maravilloso de abrir el corazón es que conecto con lo mejor de mí, y lo reflejo en el otro. Y eso es suficiente para elegir hacerlo.

Así es que aquí te va, tu equipo salvador; a mí me han servido, espero que a ti también.

  1. Que se vaya, y lejos. Nada de llamadas, nada de ruegos, nada de lágrimas de lástima frente a él. Lo que conseguirás es eso, lástima, y a lo sumo, compasión. ¿Y para qué te sirve? Que se vaya con su decisión y que le vaya muy bien. Y no le llames ni muerta!
  2. Date el permiso de vivir tu duelo. No hacerlo postergará la sanación y seguirás repitiendo patrones nocivos con otras parejas. Date la oportunidad de vivir a profundidad tus emociones, es un derecho y un deber para tu bienestar emocional. Invita a la tristeza, a la ira, a la negación, reniega con ellas por momentos y también abrázalas, pero eso sí, no les des cabida por mucho tiempo, pues pueden convertirse en aliados para tu perpetua derrota. Escríbele a la tristeza, cántale a la negación, baila con la ira y reniega con el dolor, pero no te rindas.
  3. Expresa tu dolor a una persona de confianza, no te aísles, rodéate de gente que te ama y que amas; agradece el apoyo de esos seres cercanos que te acompañan en este difícil momento. Expresa tu tristeza y busca apoyo; solo te pido que tengas cuidado a quien escoges como confidente en esos momentos de dolor.
  4. Busca actividades que te distraigan. Sal con tus amigos, ve al cine, al gimnasio, haz manualidades, en fin, todo menos él. Date gusto y da paso a tu capacidad de resiliencia.
  5. No cedas tu poder. No culpes a nadie sobre lo que te pasa. Nadie es culpable, es una lección de la cual puedes salir fortalecido o simplemente reprobada, de ti depende.
  6. Cuídate de conductas compulsivas. Aléjate de actividades por el simple hecho de cubrir la ansiedad o la tristeza. Ej. Comer compulsivamente, comprar compulsivamente, fumar compulsivamente, salir con otros candidatos tratando de olvidar a quien todavía amas, etc.
  7. Recuerda que todo es temporal. Todo pasa, y esto que sientes, también pasará. Y tu única compañía, para toda la vida seguirás siendo tú.
  8. Nada es personal. Deja de torturarte cuestionando tu propia condición física (Ej. Será que no le gustaba lo suficiente?). Deja de preguntarte “por qué se acabó la relación”, y comienza a preguntarte “para qué me sirve esta experiencia”.
  9. Concéntrate en el trabajo y maximiza tu parte creativa. Comienza a trazarte metas, aquellas que habías estado postergando, porque todo giraba en torno a él (o a ella), comienza a darle un verdadero sentido a tu vida; dales poder a esas cosas que en verdad son importantes para tu realización a todos los niveles, no se lo des al sufrimiento.
  10. Date tiempo, recobra la fe y apuesta a ti. Date un descanso, enamórate de ti, de esa que has abandonado, buscando la felicidad afuera. El dolor de una ruptura solo se cura con el tiempo, pero hay que tomar medidas para que el mismo no vaya creando cicatrices que obstruyan la llegada de mejores posibilidades. Crece, expándete y desarrolla todo lo que eres capaz de ser. Y no olvides… con el tiempo, la crisálida se convertirá en mariposa.